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lunes, 1 de febrero de 2010

TERAPIA CON SONIDO.

Este artículo tratará de definiciones importantes que nos ubican sobre el sonido y la vibración que nosotros ejercemos en el paciente, y por ende el cambio de nombre en los videos que tenemos en YouTube.
Mucho de lo escrito en este blog ha sido tomado del excelente libro del Dr. Kenneth Bruscia “Musicoterapia” (título original en inglés “Defining Music Therapy”), el cual recomiendo ampliamente para su consulta y lectura. Además colocaré las portadas de varios libros que he leído de musicoterapia.
Empezaremos por definir SANAR (del lat. Sanare) que significa restituir a alguien la SALUD (del lat. Salus, -utis que es el estado normal de las funciones orgánicas y psíquicas. Según la OMS corresponde al estado de completo bienestar físico, mental y social de un individuo, y no solamente a la ausencia de enfermedad o invalidez)) que había perdido. Para el Dr. Kenneth Bruscia la Salud es el proceso del devenir de nuestro máximo potencial (universal, colectivo e individual) para alcanzar la totalidad (u holismo) individual y ecológica (eterna búsqueda de lo infinito por parte de lo finito).











Por la tanto, la SALUD es
-Holística ya que incluye cuerpo, mente, espíritu, sociedad, cultura y medio ambiente,
-Existe en un continuo multidimensional de cambio constante, y
-No es algo que se posee, es un proceso activo y nuestro propio modo de ser en ese proceso.
CURACIÓN del lat. Curatio, -onis que es el restablecimiento de la salud o restauración de partes heridas. Conjunto de procedimientos para tratar una enfermedad o afección.
TERAPIA (del gr. Therapeia): Ayudar, atender o tratar. Un TERAPEUTA es por definición la persona que brinda ayuda y el paciente es la persona que la recibe.



LA ESENCIA DE ESCUCHAR O DE CREAR MUSICA COMO UNA TAREA TERAPEUTICA ES EXPERIMENTAR LA BELLEZA Y EL SIGNIFICADO DE LA VIDA, APRENDER A ENFRENTAR LOS PROBLEMAS Y DESAFIOS QUE SON PARTE ESENCIAL DE LA VIDA. Para el Dr. Kenneth Bruscia “hacer y crear música brinda la ocasión de hacer vibrar y resonar nuestros cuerpos, liberar nuestra energía interior hacia el exterior, damos voz a ideas no dichas o imposibles de decir y proyectamos nuestras emociones en formas sonoras descriptivas. En cambio cuando escuchamos música nos expresamos de manera indirecta a través del compositor y de los ejecutantes de la pieza musical”.






La música son sonidos y vibraciones organizados, es materia y energía que se escuchan en movimiento. La música es una manifestación vibracional del orden, el equilibrio y la armonía inherente al Universo; por ello la música puede utilizarse para restablecer esas cualidades en alguna parte del Universo que está desordenada, desequilibrada o desarmonizada a causa de la enfermedad o el malestar.

La música y sus componentes estructurales básicos (sonidos y vibraciones) son inherentemente curativos para todas las criaturas vivientes.
Cuando la curación ocurre dentro de la experiencia de los componentes estructurales (sonidos y vibraciones) de la música, dichas prácticas se describen como “Curación por el Sonido” o “Curación por la Vibración”.














Cuando la terapia o la curación ocurren dentro de la experiencia de la música y de todos sus componentes, incluyendo tanto la vibración sonora como la melodía, el ritmo y la armonía; dichas prácticas se describen como “Curación por la Música” o “Curación por Musicoterapia”. Cuando alguna de las prácticas de curación vibracional (Ej. radiónica, diapasones, cimática, terapia vibroacústica, mantras, trance con tambores, entonación, armónicos vocales, gongs, trabajo con la respiración y la voz) incorpora música en el tratamiento, las prácticas se convierten en Curación por Sonido.
Curación por Sonido es el uso de frecuencias vibracionales o sonidos combinados con música o con alguno de sus elementos (ritmo, melodía, armonía) con el fin de inducir la curación. CUALQUIER USO DEL SONIDO POR SI SOLO, SIN MÚSICA, SE CONSIDERA CURACION VIBRACIONAL.
En cambio la Curación por Música consiste en el uso de experiencias musicales y las formas de energías universales inherentes a ellas para curar la mente, el cuerpo y el espíritu.
“Un Sonido Saludable es un estado en el cual el cuerpo físico experimenta una total relajación, las finas energías fluyen sin inhibición, y prevalece la quietud de la mente; y el cuerpo, mente y espíritu son una unidad” dice James D´Angelo.









Manejo al(los) paciente(s) por medio de un baño sonoro o terapia vibroacústica usando trance de tambores, instrumentos prehispánicos, cuenco de cuarzo, didjeridoo o trompeta Maya, armónicos vocales, teclados para hacer acordes con un sonido Drone y finalmente una persona que transmite vibración a pocos centímetros del cuerpo del(los) paciente(s) con instrumentos vibratorios (cuencos tibetanos, didjeridoo, diapasones, maracas, palo de lluvia). He observado que las personas entran en un Estado Alterado de Conciencia, que en su vida repercutirá en bienestar psicofísico al darme sus testimonios de que “ven la vida de otra manera”, mejoran sus relaciones familiares y sociales, disminuyen la ingesta de medicamentos para sus males físicos y acuden menos a los servicios de urgencias hospitalarios. He tocado ante pacientes con cáncer de mama, desórdenes psiquiátricos como trastorno bipolar y trastorno de ansiedad, para enfermos diabéticos, asmáticos, hipertensos y con diversas formas de artritis.


Le deje el nombre de Terapia porque, por definición, tenemos la Intención de Ayudar por parte de todos los músicos en buscar la mejoría de los pacientes para los cuales tocamos. De ahí que haya cambiado el nombre de los videos por el de Terapia Con Sonido. Espero que estos conceptos dejen más en claro la situación del término Musicoterapia que como lo observo se ha vuelo muy complejo y muy discutible por parte de los lectores. Lo fundamental es la vivencia como lo dice el Dr. Kenneth Bruscia: La Musicoterapia es una EXPERIENCIA SONORA.








Les escribo las referencias completas de la bibliografía usada para el comentario de este blog:

-Bruscia, Kenneth. Musicoterapia. Métodos y prácticas. Editorial Pax México, Librería Carlos Cesarman, S.A., 2007

-Brodie, Renee. The Healing Tones of Crystal Bowls. Aroma Art Ltd. Vancouver, Canada 2000

-Leeds, Joshua. The Power of Sound. Healing Arts Press, Rochester, VT 2001

-D´Angelo, James. Healing with the Voice.Thorsons. HarperCollins Publishers. Hammersmith, London 2000.

-Nachez, Michel. Estados No Ordinarios de Conciencia. Ediciones Robin Book. Barcelona 1999.

-Dewhurst-Maddock, Olivea. El Libro de la Terapia del Sonido. Editorial Edaf. Madrid 1993.








Les presento un nuevo video que se le realizó al maestro en Yoga y Budismo Tibetano, Oscar Arango, quien se colocó en posición de flor de loto en una mesa para masaje durante los 40 minutos que duró la sesión de terapia con sonido, y por el tiempo solo ofrecemos los últimos minutos, así como los testimonios de Oscar. Se hizo un trance con tambores y utilizamos el ritmo Marakadon con 2 tambores así como improvisación con un 3er tambor. Se usó además cuenco de cuarzo y efectos con instrumentos prehispánicos, y vibratoriamente a pocos centímetros del cuerpo de Oscar se usaron maracas, diapasones, palo de lluvia y cuencos tibetanos. Al inicio de la sesión también se hicieron armónicos vocales. Espero que logre el objetivo terapéutico para el internauta. He experimentado, además de que está explicado en libros de musicoterapia, que para escuchar los armónicos con los instrumentos, solo se logra con la música en vivo y por muy buenos micrófonos que se tengan, los armónicos no se perciben en una filmación o grabación, ya que con ello se produce el fenómeno del Batimento (sonidos fantasmas) en el cerebro, provocando en el individuo sensaciones sinestésicas, es decir, se oyen colores y se ven sonidos (esto se explica por la gran cantidad de neurotransmisores que se liberan en el sistema nervioso producidos por la onda sonora). Bendiciones para todos.



viernes, 19 de septiembre de 2008

ESTADOS NO ORDINARIOS DE CONSCIENCIA

He descuidado el blog por mis actividades médicas concerniente a la actualización de mis conocimientos en mi especialidad así como de mis enfermos que han ameritado más atención de mi parte para con ellos. También ocupándome en la docencia hacia mis residentes y alumnos.

Anteriormente les he dicho que hemos acumulado experiencia al tocar en vivo ante auditorios de clínicas y hospitales para enfermos de diversos padecimientos físicos (como diabetes mellitus, hipertensión arterial sistémica, cáncer y vasculitis por mencionar algunos) y psiquiátricos (como depresión, ansiedad y trastorno bipolar). Los pacientes presentan una relajación física manifestándose con somnolencia e incluso se duermen, mientras que otros sienten una sensación de ahogo que quiere brotar del epigastrio y que al gritar o llorar obtienen liberación física del material reprimido inconciente. Otras personas al escucharnos tocar en vivo presentan Estados Alterados de Conciencia al comportarse en lo que han denominado la glosolalia, es decir, se quedan hablando en otro idioma. Estos efectos ya han sido estudiados por diversos científicos, llegando a la conclusión de que un sonido monótono y continuo como el tambor a 4 ciclos por segundo (generalmente 20 o 30 minutos y los últimos 5 se aceleran) y colocarse en una “posición de éxtasis corporal” como las vistas en las figuras de barro dejado por nuestros ancestros mayas, olmecas y aztecas, que en mi país se ven en los diversos museos de historia. Dichas posiciones por mencionar algunas serían la diosa del maíz, el anciano de los días, o bien, la del oso (muy sanadora) o la del Chilton. Generalmente en mis sesiones de musicoterapia no coloco a los enfermos en estas posiciones, ya que si con solo oírnos presentan Estados No Ordinarios de Conciencia, el efecto es mayor con estas posiciones. Se han relatado que con estas posiciones y el sonido del tambor, hay una conexión con el planeta y una fusión con la totalidad. En mi experiencia he observado más efecto cuando agregamos al sonido del tambor la entonación y/o armónicos vocales junto con cuencos tibetanos y la trompeta Maya. Se ha documentado que estas personas tienen taquicardia y una tensión arterial baja así como hipotermia, sin embargo tienen más microvoltaje que la gente en estado de vigilia, es decir, una onda cerebral Beta esta en el rango de 200mV y una persona de las características enunciadas tiene 2500mV aproximadamente.

En toda sesión de musicoterapia deben incluir tres instrumentos:
Un membranófono (tambor) que nos toca en el cuerpo físico en la parte final de la columna vertebral; un aerófono (viento) que nos toca en el cerebro y finalmente un cordonófono (cuerdas) que une ambos extremos del sistema nervioso humano, para que vibre la energía como onda desde el sacro hasta la coronilla, con mayor efecto en la médula espinal y por ende en el nadi Sushumna. De hecho nuestra columna vertebral y el cráneo suman 40 huesos que equivalen a 5 octavas musicales.

Les presento un video donde están algunos de los integrantes de mi grupo musical Terapeutas del Sonido Sagrado. En el tambor Djembé y Didjeridú el abogado y maestro Daniel Castillo; en el Derbake y el Udu el multipercusionista José Antonio Morales; en la guitarra el psicólogo Fernando Mellado; en los efectos con instrumentos prehispánicos (ocarinas, Ehecatl, cuencos de cuarzo y tibetano) la pintora Alma Juárez y en los teclados con entonación y armónicos vocales su servidor. Las sesiones que damos tienen por mínimo de duración una hora y la dividimos en las siguientes fases: relajación física, relajación mental con imaginación y finalmente purga emocional o catarsis. Nos han comentado e incluso lo hemos experimentado que por la riqueza de armónicos emanados de los diversos instrumentos que verán y oirán, se presenta el fenómeno del batimento, es decir, sonidos fantasmales provocados por la gran cantidad de ondas cerebrales en ritmo Theta y la liberación de diversos neurotransmisores que emergen en nuestro sistema nervioso. AUM.

Se agrega video en dos partes.



domingo, 18 de mayo de 2008

SANANDO CON EL TAMBOR 2ª. PARTE. (VIDEO):

La Terapia con el tambor tiende a restaurar la integridad vibracional de cuerpo, mente y espíritu. Las ondas sonoras producidas por el tambor imparten su energía para hacer resonar al cuerpo físico, mente y espíritu en una vibración por simpatía. Las frecuencias del tambor interactúan con las nuestras creando un ambiente armónico, que perdura de 48 a 72 hs o incluso hasta una semana posterior a una sesión con tambor.

La ciencia reconoce el efecto terapéutico de la percusión, comprobándose que el sistema inmune se incrementa después de una sesión con tambor. Otros estudios han comprobado su beneficio en pacientes con Alzheimer, autismo infantil, disturbios emocionales en los adolescentes, drogadicción, politraumatizados y población de prisiones y de asilos, ya que el sonido del tambor logra su atención y por ende produce quietud en estos pacientes con mejor coordinación motora. También demuestra su eficacia para manejar el estrés, fatiga, ansiedad, hipertensión arterial sistémica, cefalea, asma, dolor crónico, artritis, desordenes emocionales y del sueño, así como en el manejo de las adicciones.

Cada terapeuta crea su propia técnica, sin embargo, se recomienda una sesión de mínimo 25 minutos. Los primeros 20 minutos el ritmo es lento y se acelera en los últimos 5 minutos. Los resultados científicos indican que se logra una purga emocional. Pueden estar varios percusionistas y el paciente generalmente está en medio del círculo de ellos. El ritmo y melodía surgen espontáneamente. El paciente debe dejarse ir por el sonido del tambor sin prestarle atención, y paulatinamente el cerebro estará en simpatía con la percusión y posiblemente tenga Estados Alterados de Consciencia, o bien, se dormirá, indicando que se produjo la Respuesta de Relajación y por consiguiente bienestar psicofísico. En nuestra experiencia damos sesiones con duración mínimo de 1 hora. Hemos tocado hasta 5 horas con excelente respuesta de los pacientes ya que logramos en ellos una sensación de liberación física y mental.


domingo, 27 de abril de 2008

SANANDO CON EL TAMBOR 1a. PARTE





El tambor es la herramienta del chamán. Es usado para inducir el trance (estados expansivos de conciencia que son experimentados físicamente) permitiéndole abandonar su cuerpo y viajar a otros mundos o moverse en otras realidades invisibles a nosotros. También ha sido usado para invocar los espíritus y la adivinación. Permite que nuestros espíritus vuelen para conectarse con la Tierra y sanarnos a nosotros mismos y a nuestras comunidades.

Un tambor se percibe como un guía espiritual, puesto que está hecho de madera y piel de animal. Cuando nosotros vamos a un templo de la religión que sea, acudimos para hacer plegarias u orar, de tal manera que invocamos o hacemos una petición al Creador; pues bien, en el caso del tambor también se puede decir que hacemos una plegaria pero con el sonido que emana al vibrar la piel del animal cuando lo tocamos, por lo que también invocamos, pero a los reinos animal y vegetal, en UN LENGUAJE NO VERBAL.

Tradicionalmente el tambor es un método disponible por los sanadores para tratar los desórdenes físicos y psicológicos, ya que con el ritmo de la percusión nuestros cuerpos y espíritus se sincronizan armoniosamente. Estudios científicos han comprobado que los individuos que meditan y aquellos en trance chamánico, producen gran cantidad de ondas cerebrales en ritmo Alfa (7 a 13 ciclos x segundo) y Theta (4 a 7 ciclos x segundo) más que la gente común ensimismada en sus conflictos personales, familiares o laborales. Estos ritmos cerebrales crean trance y sanación psicofísica. En un estado de conciencia ordinario, que es el común de todos nosotros, representativo de un día cotidiano normal lleno de responsabilidades, se ha comprobado que tenemos mayor cantidad de ritmo cerebral Beta (14 a 30 ciclos x segundo).






Cuando tocamos el tambor Djembé, el sonido de tono bajo o grave, se obtiene cuando se golpea el centro del tambor, asociándose a un ritmo Theta. El ritmo Alfa se produce con un golpe medio. El ritmo Beta corresponde a un Slap. No todos los tambores tienen estos tres sonidos y no toda la gente resuena con este modelo.

El surgimiento del ritmo depende de diversos factores:
-La vibración del ejecutante. Su intención de sanarse a sí mismo y a los demás.
-La vibración del paciente por su enfermedad y su predisposición a ser sanado.
-La responsabilidad de nosotros ante la vida, y
-El lugar donde se toca (el mejor es en el campo, con la naturaleza).

EL RITMO SURGE ESPONTANEAMENTE, SIN INTERFERENCIA DEL PENSAMIENTO ANALITICO.

Diferentes ritmos crean o invocan diferentes energías. Cuando tocamos el tambor la energía latente en nosotros se expresa libremente sin que intervenga el pensamiento, ya que no se razona y emerge espontáneamente.



Nuestro cuerpo físico cuando está saludable tiene un ritmo natural, y lo expresamos hacia nuestro alrededor y a las demás personas, se dice que tenemos “buena vibra”. De esta manera, cuando tocamos el tambor (tiene que existir la intención de sanar) armonizamos al paciente (siempre que tenga predisposición a ser sanado), por lo que sus dolencias físicas y mentales se mejoran, ya que produce relajación así como liberación de un trauma emocional y una integración con los demás y consigo mismo. Esto se logra por el ritmo que surge del tambor ya que altera las frecuencias de las ondas cerebrales. Estudios científicos explican que esto es debido a la gran producción de ondas cerebrales Theta y sincronización hemisférica, por lo que sugieren tocar el tambor entre 3 o 4 ciclos x segundo para sincronizar el cerebro a este ritmo y que algunos han llamado Estado de Consciencia Chamánico, logrando que el paciente perciba los Estados No Ordinarios de Consciencia. El canto o la repetición de mantras así como el sonido monótono de la maraca tienen también este efecto.

Cuando tocamos puede ocurrir que surja otro ritmo, y ello indicará que la energía del paciente ha cambiado y necesita dicha modificación para obtener una mejora física y mental, o bien, estar abiertos a nuestra intuición. Dicho cambio indicará también que estamos resonando en otro órgano del paciente para su armonización y bienestar.

Se sugiere comenzar con un ritmo acorde al ritmo cardíaco, y posteriormente ir aumentando en velocidad, que condicionará una purga emocional. Cada sanador creará su propio método.

NO SE DEBE ESCUCHAR EL SONIDO DEL TAMBOR, HAY QUE DEJARSE LLEVAR POR ÉL.