domingo, 27 de abril de 2008

SANANDO CON EL TAMBOR 1a. PARTE





El tambor es la herramienta del chamán. Es usado para inducir el trance (estados expansivos de conciencia que son experimentados físicamente) permitiéndole abandonar su cuerpo y viajar a otros mundos o moverse en otras realidades invisibles a nosotros. También ha sido usado para invocar los espíritus y la adivinación. Permite que nuestros espíritus vuelen para conectarse con la Tierra y sanarnos a nosotros mismos y a nuestras comunidades.

Un tambor se percibe como un guía espiritual, puesto que está hecho de madera y piel de animal. Cuando nosotros vamos a un templo de la religión que sea, acudimos para hacer plegarias u orar, de tal manera que invocamos o hacemos una petición al Creador; pues bien, en el caso del tambor también se puede decir que hacemos una plegaria pero con el sonido que emana al vibrar la piel del animal cuando lo tocamos, por lo que también invocamos, pero a los reinos animal y vegetal, en UN LENGUAJE NO VERBAL.

Tradicionalmente el tambor es un método disponible por los sanadores para tratar los desórdenes físicos y psicológicos, ya que con el ritmo de la percusión nuestros cuerpos y espíritus se sincronizan armoniosamente. Estudios científicos han comprobado que los individuos que meditan y aquellos en trance chamánico, producen gran cantidad de ondas cerebrales en ritmo Alfa (7 a 13 ciclos x segundo) y Theta (4 a 7 ciclos x segundo) más que la gente común ensimismada en sus conflictos personales, familiares o laborales. Estos ritmos cerebrales crean trance y sanación psicofísica. En un estado de conciencia ordinario, que es el común de todos nosotros, representativo de un día cotidiano normal lleno de responsabilidades, se ha comprobado que tenemos mayor cantidad de ritmo cerebral Beta (14 a 30 ciclos x segundo).






Cuando tocamos el tambor Djembé, el sonido de tono bajo o grave, se obtiene cuando se golpea el centro del tambor, asociándose a un ritmo Theta. El ritmo Alfa se produce con un golpe medio. El ritmo Beta corresponde a un Slap. No todos los tambores tienen estos tres sonidos y no toda la gente resuena con este modelo.

El surgimiento del ritmo depende de diversos factores:
-La vibración del ejecutante. Su intención de sanarse a sí mismo y a los demás.
-La vibración del paciente por su enfermedad y su predisposición a ser sanado.
-La responsabilidad de nosotros ante la vida, y
-El lugar donde se toca (el mejor es en el campo, con la naturaleza).

EL RITMO SURGE ESPONTANEAMENTE, SIN INTERFERENCIA DEL PENSAMIENTO ANALITICO.

Diferentes ritmos crean o invocan diferentes energías. Cuando tocamos el tambor la energía latente en nosotros se expresa libremente sin que intervenga el pensamiento, ya que no se razona y emerge espontáneamente.



Nuestro cuerpo físico cuando está saludable tiene un ritmo natural, y lo expresamos hacia nuestro alrededor y a las demás personas, se dice que tenemos “buena vibra”. De esta manera, cuando tocamos el tambor (tiene que existir la intención de sanar) armonizamos al paciente (siempre que tenga predisposición a ser sanado), por lo que sus dolencias físicas y mentales se mejoran, ya que produce relajación así como liberación de un trauma emocional y una integración con los demás y consigo mismo. Esto se logra por el ritmo que surge del tambor ya que altera las frecuencias de las ondas cerebrales. Estudios científicos explican que esto es debido a la gran producción de ondas cerebrales Theta y sincronización hemisférica, por lo que sugieren tocar el tambor entre 3 o 4 ciclos x segundo para sincronizar el cerebro a este ritmo y que algunos han llamado Estado de Conciencia Chamánico, logrando que el paciente perciba los Estados No Ordinarios de Conciencia. El canto o la repetición de mantras así como el sonido monótono de la maraca tienen también este efecto.

Cuando tocamos puede ocurrir que surja otro ritmo, y ello indicará que la energía del paciente ha cambiado y necesita dicha modificación para obtener una mejora física y mental, o bien, estar abiertos a nuestra intuición. Dicho cambio indicará también que estamos resonando en otro órgano del paciente para su armonización y bienestar.

Se sugiere comenzar con un ritmo acorde al ritmo cardíaco, y posteriormente ir aumentando en velocidad, que condicionará una purga emocional. Cada sanador creará su propio método.

NO SE DEBE ESCUCHAR EL SONIDO DEL TAMBOR, HAY QUE DEJARSE LLEVAR POR ÉL.

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