viernes, 19 de septiembre de 2008

Estados No Ordinarios de Conciencia

He descuidado el blog por mis actividades médicas concerniente a la actualización de mis conocimientos en mi especialidad así como de mis enfermos que han ameritado más atención de mi parte para con ellos. También ocupándome en la docencia hacia mis residentes y alumnos.

Anteriormente les he dicho que hemos acumulado experiencia al tocar en vivo ante auditorios de clínicas y hospitales para enfermos de diversos padecimientos físicos (como diabetes mellitus, hipertensión arterial sistémica, cáncer y vasculitis por mencionar algunos) y psiquiátricos (como depresión, ansiedad y trastorno bipolar). Los pacientes presentan una relajación física manifestándose con somnolencia e incluso se duermen, mientras que otros sienten una sensación de ahogo que quiere brotar del epigastrio y que al gritar o llorar obtienen liberación física del material reprimido inconciente. Otras personas al escucharnos tocar en vivo presentan Estados Alterados de Conciencia al comportarse en lo que han denominado la glosolalia, es decir, se quedan hablando en otro idioma. Estos efectos ya han sido estudiados por diversos científicos, llegando a la conclusión de que un sonido monótono y continuo como el tambor a 4 ciclos por segundo (generalmente 20 o 30 minutos y los últimos 5 se aceleran) y colocarse en una “posición de éxtasis corporal” como las vistas en las figuras de barro dejado por nuestros ancestros mayas, olmecas y aztecas, que en mi país se ven en los diversos museos de historia. Dichas posiciones por mencionar algunas serían la diosa del maíz, el anciano de los días, o bien, la del oso (muy sanadora) o la del Chilton. Generalmente en mis sesiones de musicoterapia no coloco a los enfermos en estas posiciones, ya que si con solo oírnos presentan Estados No Ordinarios de Conciencia, el efecto es mayor con estas posiciones. Se han relatado que con estas posiciones y el sonido del tambor, hay una conexión con el planeta y una fusión con la totalidad. En mi experiencia he observado más efecto cuando agregamos al sonido del tambor la entonación y/o armónicos vocales junto con cuencos tibetanos y la trompeta Maya. Se ha documentado que estas personas tienen taquicardia y una tensión arterial baja así como hipotermia, sin embargo tienen más microvoltaje que la gente en estado de vigilia, es decir, una onda cerebral Beta esta en el rango de 200mV y una persona de las características enunciadas tiene 2500mV aproximadamente.

En toda sesión de musicoterapia deben incluir tres instrumentos:
Un membranófono (tambor) que nos toca en el cuerpo físico en la parte final de la columna vertebral; un aerófono (viento) que nos toca en el cerebro y finalmente un cordonófono (cuerdas) que une ambos extremos del sistema nervioso humano, para que vibre la energía como onda desde el sacro hasta la coronilla, con mayor efecto en la médula espinal y por ende en el nadi Sushumna. De hecho nuestra columna vertebral y el cráneo suman 40 huesos que equivalen a 5 octavas musicales.

Les presento un video donde están algunos de los integrantes de mi grupo musical Terapeutas del Sonido Sagrado. En el tambor Djembé y Didjeridú el abogado y maestro Daniel Castillo; en el Derbake y el Udu el multipercusionista José Antonio Morales; en la guitarra el psicólogo Fernando Mellado; en los efectos con instrumentos prehispánicos (ocarinas, Ehecatl, cuencos de cuarzo y tibetano) la pintora Alma Juárez y en los teclados con entonación y armónicos vocales su servidor. Las sesiones que damos tienen por mínimo de duración una hora y la dividimos en las siguientes fases: relajación física, relajación mental con imaginación y finalmente purga emocional o catarsis. Nos han comentado e incluso lo hemos experimentado que por la riqueza de armónicos emanados de los diversos instrumentos que verán y oirán, se presenta el fenómeno del batimento, es decir, sonidos fantasmales provocados por la gran cantidad de ondas cerebrales en ritmo Theta y la liberación de diversos neurotransmisores que emergen en nuestro sistema nervioso. AUM.

Se agrega video en dos partes.