lunes, 15 de octubre de 2007

BUSCANDO EL ORIGEN








Desde pequeño sentía la inclinación de que algo pasaba dentro de mí, pero no sabía que era exactamente. Recuerdo que a los 5 años de edad cuando participaba en las actividades culturales de mi entonces escuela primaria, bailaba para un festival y me quedaba “ido” y no sabía que pasaba, tanto que mis amigos me preguntaban que me había ocurrido durante el baile y no sabía que contestarles, ya que no recordaba nada de lo sucedido en esos instantes. Recuerdo que cuando platicaba con mis amigos “como que estaba con ellos pero a la vez no”, dijéramos como ausente pero a la vez no. Esto es difícil de explicar. Comento esto porque todo aquel que lea este espacio probablemente haya experimentado estos momentos en alguna etapa de su existencia (esto se observa en las películas Forrest Gump y Hermano Sol, Hermana Luna, así como en la biografía de Jiddu Krishnamurti).

Durante mi estancia en la Secundaria y Preparatoria continuaba sintiendo “ese algo” que faltaba en mi vida. Me dedique a leer diversos libros que se escribían sobre etología, sociología, hipnosis, psicología (según los autores de moda), geografía, astronomía, en fin un sinnúmero de temas donde esperaba encontrar una respuesta a un “no se qué” además de mis actividades escolares que definitivamente tenía que cumplirlas. He de decirles que me gustaba y continúo con la satisfacción por el estudio y el aprender, sin embargo seguía sintiendo que algo faltaba en mi vida. Los momentos “como que andaba ido” desafortunadamente ya eran ocasionales y empecé a preocuparme por las vicisitudes de la vida.



Recuerdo los libros que nos dejaban leer los maestros para su posterior análisis en el aula de clase, apreciaba que los propios maestros ni entendían la obra literaria, y fue solo hasta que estudie ocultismo o esoterismo cuando los pude realmente comprender.
Aún durante la carrera de medicina y cuando realizaba la especialidad, continuaba con la lectura, y en estos momentos leía autores que escribían sobre la psicología del mexicano, donde trataban de explicar nuestra idiosincrasia desde la época de la colonia, esperando encontrar con dichas lecturas con “ese algo” que no entendía dentro de mí mismo.

Termino la especialidad y comienzo a leer libros esotéricos y es cuando la totalidad del entendimiento de la vida llega en este momento, donde todo se conjuntaba, donde todas las materias que antes las consideraba aisladas llegan a unirse y comienzo a entender que todo tiene un origen y por ende un creador. Por fin me siento feliz porque todo se Es Uno, donde religión y ciencia se unen. Creía haber encontrado “ese algo” faltante en mi vida, pero al termino de leer diversos autores versados en el tema, llegue al mismo punto de partida, nuevamente apareció esa sombra burlona como diciéndome “si creía que ya lo había encontrado”, pero no fue así, ahora es más intensa esa sensación de que “ese algo” continúa vivo, y la lectura de los libros no fue más que pura distracción, y fue entonces que reflexioné que ya era tiempo de dejar de buscar en lo externo y que tenía que buscar dentro de mí mismo.





En ese momento fue cuando mi amigo Oscar González Loyo y su padre Don Oscar González Guerrero me fueron guiando hacia las lecturas de Krishnamurti y obviamente a Karmatrón y los Transformables, donde tuve un poco de tranquilidad. También a sus libros y biografía de Enrique Barrios (autor de Ami el Niño de la Estrellas) fue que me hicieron comprender que debo voltear la mirada hacia mi interior. Este proceso todavía continúa. Creo que Enrique Barrios y la familia Loyo, Susy Romero y todo el staff de Ka-boom Studio, ya han encontrado “ese algo” que tanto anhelo vehementemente. Cada quien sigue su senda interior con diversos tropiezos en el camino, ya que solo éstos son los que nos hacen madurar espiritualmente.

Los momentos de mi vida “como ido” volvieron a emerger dentro de mí cuando empecé a tocar el tambor (de hecho tengo amigos que les ocurre lo mismo cuando tocan otro instrumento que no sea necesariamente percusión) o bien con los armónicos vocales. Gracias a la música creada al tocar un instrumento (en especial la percusión) o ejecutar armónicos vocales es cuando uno nuevamente está “ido”, por qué no lo experimentan ustedes mismos?


Bueno en esta ocasión he escrito para mí mismo y espero hayan seguido este viaje conmigo. Por el momento estoy tocando y presentándome en diversos auditorios de hospitales y centros holísticos, haciendo lo que me gusta: hacer felices con nuestra música que interpretamos a todo aquel que quiera escucharnos sin conceptuar, cuando tocamos con el corazón.

“La Vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar” (Mamá de Forrest Gump).

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